Este juego de cartas mundialmente conocido goza de gran popularidad por sus reglas simples, y por tener una de las ventajas de la casa más baja – máximo del 1%- lo que significa que las posibilidades de ganar son casi iguales. Respecto al mecanismo del juego, el jugador puede incidir en el resultado al tomar una serie de decisiones propias durante una mano.
Aunque sencillo, interiorizar las reglas, concentrarse y observar para después de decidir es fundamental. Cabe destacar que una mano en el juego significa ronda, es decir, cada apuesta.
En este juego, juegas contra un crupier o banca. Cuando el crupier reparte las cartas tus cartas se pueden acercar o tener una mano que valga 21 ( as o un 10 es Blackjack) ya que excederse significa perder la mano, ósea la apuesta.
Sin embargo, este es el momento en el que antes de perder, puedes tomar decisiones ya que cuentas con varias opciones, tales como: Pedir, plantarse, doblar, dividir o rendirse.
En una mesa de blackjack tradicional hay hasta 6 jugadores. Antes de iniciar la mano se establece la apuesta. Después cada jugador recibe 2 cartas boca arriba. Y el crupier juega con 2 cartas de mano, una boca arriba y otra boca abajo.
Es el momento en el que el jugador toma una decisión: pide más cartas o se queda con las que queda – para acercarse a 21- después, si no pasas de 21, te quedas en la ronda, y es el turno del crupier que desvela la carta: toma una segunda carta o se detiene, depende del resultado.
El crupier no toma decisiones, está regido por reglas estrictas, que dependiendo de las reglas de la casa, el crupier se detendrá en soft: 17 o superior, o continuará pidiendo hasta un total de 16 o menos.
Pedir: (golpear) cuando tienes una carta con valor inferior a 17, pides otra para acercarte a los 21.
Plantarse: (estar) La mano es igual o menor que 21, no necesitas arriesgar la apuesta.
Doblar: esto significa doblar la apuesta con el mismo valor y sucede cuando obtienes una mano en un total de 9, 10 u 11, recibirás una carta igual. La ganancia se duplica.
División: Si obtienes 2 cartas del mismo valor, divides la carta en una nueva mano con una apuesta igual a la otra. Cada mano es independiente y se paga por separado.
Rendición: si te rindes puedes rescatar la mitad de la apuesta.